EL DOLOR EN MI ESPEJO

     Todos tenemos momentos malos, momentos tan dolorosos que los alojamos en el pecho, y duele. Muchas veces no sabemos ni porqué, lloramos, o no, sin sentido. Yo me coloco delante del espejo para mirarme por dentro. Me acerco todo lo posible y observo mis ojos, justo en el centro. Donde soy yo. Donde estoy en realidad. Ahí veo mis problemas, y lloro. Me gusta analizar como mis lágrimas se van formando. Se acumulan en la parte baja de mi ojo. Luego parpadeo y caen, se deslizan por mi cara y yo las sigo en mi reflejo. En mi cabeza comienza a sonar la canción más triste del mundo. Y mis lágrimas, mi tristeza, mis problemas, caen al suelo; no sin antes recoger los pequeños pedacitos que quedan alojados en mi rostro. 
Al acabar me siento algo más fuerte, no todo desaparece, hay partes que se quedan en el corazón y todos sabemos que lo que el corazón atrapa, se queda para siempre en nuestro interior.





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